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PASOLINI

Cine

PASOLINI

CINE ESTRENO
Domingo, 31 Mayo, 2015 - 17:30
Teatro el Albéitar ULE

Sesiones: 17:30 y 20:15 h.
 
Entradas (5 €): a partir de media hora antes de cada sesión en taquilla
50% de descuento: Miembros de la Comunidad Universitaria, previa presentación del carnet universitario y DNI

 
 
Pasolini
 
Ficha técnica
Año: 2014
Duración: 86 min.
País: Italia
Director: Abel Ferrara
Guión: Abel Ferrara
Fotografía: Stefano Falivene
Ficha artística
Willem Dafoe, Ninetto Davoli, Riccardo Scamarcio, Valerio Mastandrea, Adriana Asti, Maria de Medeiros
Productora: Capricci Films / Tarantula / Urania Pictures S.r.l.
Género: Drama / Biográfico / Cine dentro del cine / Años 70
 
 
Sinopsis
La noche del 2 de noviembre de 1975, Pier Paolo Pasolini es asesinado en Roma. El director era el símbolo del arte revolucionario que lucha contra el poder. Sus escritos eran escandalosos; sus películas, perseguidas por los censores. Era tan amado como odiado. Ese día, Pasolini había pasado sus últimas horas con su madre y con sus amigos; por la noche se lanzó a la calle en busca de aventuras. Al amanecer, su cadáver fue hallado en una playa de Ostia, en las afueras de la ciudad.
 
Dice la crítica
Willem Dafoe tiene un extraño parecido con Pier Paolo Pasolini (...) Pero el 'Pasolini' de Abel Ferrara es por otro lado una película que resulta más interesante en la teoría que en la práctica.
David Rooney: The Hollywood Reporter
 
Ferrara ha dado con algo muy especial: un seductor, sutil y sagrado salmo a los talentos de un artista a otro en el proceso de redescubrir los suyos. (...)
Robbie Collin: Telegraph
 
Uno sospecha que Pasolini mismo habría aprobado a Willem Dafoe para que lo interpretara (...) Pero dudo que hubiera admirado algo más de 'Pasolini'.
Peter Debruge: Variety
 
Es profana y es preciosa y brilla como la luna. (...)
Xan Brooks: The Guardian
 
Mitad biopic fascinante y ricamente matizado (...), mitad recreación indeciblemente tediosa de los escritos en los que estaba trabajando en el momento de su muerte, (...) es una película frustrante, a pesar de algunos pasajes narrativos convincentes."
Jessica Kiang: Indiewire
 
Un agrío, pausado y profundo retrato de los últimos días del poeta, del mito contemporáneo que más se parece a una herida (...) Absorbente, lírica, profunda y triste película.
Luis Martínez: Diario El Mundo
 
Una sugerente crónica sobre las obsesiones y los últimos momentos de vida del cineasta italiano. (...) un guion extremadamente documentado.
Alex Vicente: Diario El País
 
Elegía fragmentaria, sensible y poliédrica (...) no busca medirse con el maestro, sino algo tan difícil como hacerle justicia con concisión, conocimiento de causa y ejemplar capacidad de comprensión de su identidad compleja.
Jordi Costa: Diario El País
 
Los que querían respuestas al enigma del asesinato no obtendrán nada más (ni nada menos) que la mejor película de Ferrara en muchos años. (...)  
Sergi Sánchez: Fotogramas
 
 
El hombre que dijo no
Es fácil entender por qué alguien como Abel Ferrara tiene autoridad para considerarse uno de los posibles hijos de Pasolini.
 “Las pocas personas que han escrito la historia son las que han dicho no —los santos, los eremitas, pero también los intelectuales—, y no los cortesanos y los asistentes de los cardenales. Para ser eficaz, el rechazo no puede ser puntual, ha de ser grande, total”, le decía Pier Paolo Pasolini, horas antes de su muerte, al periodista de La Stampa Furio Colombo. Esa última entrevista, recogida en el libro, iluminador e imprescindible, Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas (Errata Naturae), es la perfecta pieza de acompañamiento a la elegía fragmentaria, sensible y poliédrica que Abel Ferrara ha dedicado al artista italiano cuando se cumplen cuarenta años de su brutal asesinato en la playa de Ostia. Pasolini acababa de terminar una película de discurso terminal e inasumible, —Saló o los 120 días de Sodoma (1975), que no hablaba tanto del fascismo en tanto que pesadilla conjugada en pasado como de la interiorización de sus mecánicas en nuestra sociedad de consumo— y estaba a punto de iniciar su proceso de doblaje al francés. El feroz intelectual se despidió de Furio Colombo prometiéndole unas notas a la mañana siguiente para matizar sus declaraciones. Lo que apareció a la mañana siguiente fue un cadáver, corroboración macabra de algunas de las palabras del artista: “Con la vida que llevo, yo pago un precio… Es como alguien que baja al infierno. Pero cuando vuelvo —si vuelvo— he visto otras cosas, más cosas”.
Es fácil entender por qué alguien como Abel Ferrara tiene autoridad para considerarse uno de los posibles hijos de Pasolini: a ambos les une la voluntad de formular preguntas incómodas desde los territorios de exclusión de la normalidad, el poder y el gusto dominante. Asimismo, estaba claro que el autor de Teniente corrupto (1992) no iba a acercarse desde la cómoda posición del biopic convencional. Lo que quizá no entraba en ninguna previsión era que Ferrara marcase con tanta fuerza, a través de esta película, un particular punto y aparte con respecto a las últimas derivas estilísticas y conceptuales de su trayectoria.
Jordi Costa
 
 
Abel Ferrara opta por la sobriedad en su film "Pasolini"
Pier Paolo Pasolini no solo fue un cineasta genial. "Un corazón como el suyo, una mente como la suya, una persona como la que era, con el alma que tenía, es eterna", afirma Abel Ferrara, cuya última película es un retrato del lado humano del realizador italiano.
"Siempre habrá espacio para él", para alguien que defendía sus ideas y las extendía a través de su poesía , que era el "ejemplo más claro del conflicto humano", afirmó en una entrevista con EFE, Ferrara, conocido por films violentos e irreverentes y que en este caso, sin embargo, opta por la sobriedad para su Pasolini.
Un film que narra los dos últimos días de la vida del director de películas fundamentales de la historia del cine como Mamma Roma (1962), Il vangelo secondo Matteo (1964), Teorema (1968) o Il Decameron (1971), de cuya muerte se cumplirán el 2 de noviembre 40 años.
Ha sido y es el "mayor cineasta" para Ferrara, que además considera que Pasolini era mucho más.
"Era un poeta, un activista político, era un gran amigo de sus amigos, un tipo adorable, compasivo, no puedes hablar de él solo como un cineasta, sino como un ser humano con muchas facetas".
Y eso es lo que ha querido reflejar en su película, escrita junto al guionista italiano Maurizio Ferrara y con la que ha buscado acercarse lo más posible al ser humano.
Lo hace mostrando escenas cotidianas junto a su adorada madre, con sus amigos, cuando escribe las historias que desea convertir en guión y también en sus ligues nocturnos por Roma con chicos, en concreto el que le llevaría a la muerte en la playa de Ostia el 2 de noviembre de 1975 por una paliza y un atropello, en circunstancias no aclaradas.
Willem Dafoe presta su rostro anguloso, tan parecido al original, a un Pasolini que en este paso a la gran pantalla adolece de la fuerza, de la rabia y de la pasión que caracterizaron al cineasta boloñés.
La frialdad e incluso impasividad son las características de la interpretación de un Dafoe que se mimetiza en exceso con un Pasolini al que le falta en la gran pantalla los rasgos de su compleja personalidad.
La similitud de rasgos no fue la única razón que llevó a Ferrara a elegir a Dafoe para este papel.
"Hemos hecho cuatro filmes juntos, hablamos el mismo lenguaje, es una continuación, tenemos una sensibilidad similar, especialmente cuando nos centramos en Pier Paolo", explicó el realizador de películas como Teniente corrupto (1992) o El Funeral (1996).
Y sobre por qué elegir los dos últimos días de la vida de Pasolini para construir la película, el realizador neoyorquino descartó tajantemente que su objetivo fuera arrojar algo de luz al confuso momento de su muerte.
"Nunca se va a saber lo que pasó en Roma hace 40 años", aseguró, antes de resaltar que cuando se decidió a hacer el film y empezaron a profundizar en la obra de Pasolini, tanto él como el guionista, fueron conscientes de la absoluta necesidad de rodar la película.
Leyeron sus obras, el guión en el que trabajaba en el momento de su muerte —Porno-Teo-Kolossal—, se reunieron con la gente que le conoció, con su familia e intentaron acercarse lo más posible a la figura "para así llegar al hombre".
De esa forma llegaron a un filme "de ideas e imaginación", que busca mostrar que Pier Paolo Pasolini "era una persona en cambio constante, como una cometa que vuela hacia el cielo (...), que se reinventa a sí mismo y se convierte en alguien diferente".
"Quería plasmar algo de sus pensamientos políticos, de lo que estaba trabajando en ese momento, su escritura, su poesía, sus films, necesitaba centrarme en un momento concreto", señaló.
"Y al mismo tiempo nos interesaba mucho sus últimos días, rodar su último día de vida, queríamos rodar esos momentos. Yo personalmente quería saber lo que ocurrió, lo que le llevó al momento de su muerte", precisó.
Por eso, eligió los momentos principales de aquellos últimos dos días.
Una comida con su madre y su prima Graziella; la última cena con el actor Ninetto Davoli; la última entrevista que concedió, a Furio Colombo, del diario La Stampa, o su encuentro con el joven dedicado a la prostitución Pino Pelosi, condenado posteriormente por la muerte de Pasolini pero que luego se desdijo de su confesión, son algunas de las escenas rescatadas por Ferrara para ilustrar esas últimas 48 horas.
Una película que a Ferrara le ha encantado rodar en Europa, donde tienen mucho más respeto por los cineastas —"no sé cómo se puede trabajar en Estados Unidos" dijo el director, que acompañó su afirmación con una sonora carcajada—.
"Fue una tragedia que fuera asesinado en la cima de su vida creativa. Hemos perdidos todos los films que iba a hacer con los maravillosos guiones que tenía".
EFE – Alicia García de Francisco
 
 
Entrevista
Pocos cineastas actuales son tan capaces de indignar y ser considerados peligrosos con tanta frecuencia como Abel Ferrara (Nueva York, 1951). Y eso precisamente convierte al director de Teniente corrupto (1992) y Welcome to New York (2014) en la persona adecuada para hacer una película sobre el cineasta, poeta, crítico cultural y agitador político Pier Paolo Pasolini, de cuyo asesinato, en circunstancias aún no aclaradas completamente, se cumplirán 40 años el próximo 2 de noviembre. Esta semana se ha estrenado Pasolini, en la que Ferrara lleva a cabo una recreación impresionista de las 72 últimas horas de vida del maestro italiano.
Pregunta- En su película, señor Ferrara, se niega a arrojar nueva luz sobre el misterio de la muerte de Pasolini. ¿Por qué?
Respuesta- ¿Por qué nos importa tanto saber lo que pasó esa noche? El tipo está muerto, y nada de lo que hagamos o digamos lo traerá de vuelta. Además, sentí que cuanto más investigaba sobre aquel suceso más me alejaba de la verdad.
P- Horas antes de morir Pasolini dijo: «Todos estamos en peligro». ¿Cree que presintió su muerte?
R- Las entrevistas que dio en su último día de vida demuestran que no. Pero Pasolini era un adicto, y si eres un adicto acabas en la cárcel o muerto. Su droga eran todos esos muchachos que recogía cada noche en la calle. No eran monaguillos, sino tipos peligrosos que matarían por una chupa de cuero. La escoria de la sociedad.
Decidí ignorar ese riesgo porque, ¿sabes?, ¡el tipo realmente era un santo! Quiero decir, puedes hablar con cien personas que lo conocieron y ninguna de ellas te dirá una sola mala palabra sobre él. Nada. Pregúntale a cien personas acerca de mí y créeme, habrá mierda por todos lados. Pasolini era un gran director, un gran pensador político, un gran poeta. Y él amaba a su madre como nadie más en este mundo. ¡Joder, yo quiero a mi mamá, pero no tanto!.
P- ¿Por qué cree que Pier Paolo Pasolini sigue siendo una figura tan polémica en Italia?
R- Era un homosexual marxista en un país lastrado por el fascismo y por la sombra del Vaticano que trataba de destruirlo. Estaba en contra de todas las convenciones. Y cuanto más radical se volvía la sociedad, más radical se volvía él. Su trabajo gana relevancia a medida que pasa el tiempo. Pasolini es como Aristóteles: lo que dijo en su día seguirá siendo vigente dentro de mil años. Fue un maldito profeta.
P- ¿Qué hace de él un profeta?
R- Previó la llegada de Berlusconi y la de George Bush; previó internet y la globalización, y previó la apatía y la homogeneización que actualmente nos lastran. Y nos alertó contra el consumismo. Sabía que no importaba si los chicos que recogía provenían del gueto o de la burguesía, lo único que les importaba era quitarle el Rolex que llevaba en la muñeca. Y hoy pasa lo mismo, la vida es tan barata como entonces. Si alguien quiere lo que tienes, te matará para conseguirlo.
P- ¿Hay algún cineasta actual que pueda ser considerado su heredero? ¿Lars von Trier, tal vez?
R- ¿Lars von Trier? ¿Ha escrito Lars poesía? ¿Es un activista político? No lo creo. No, hombre, no hay nadie. El Dalái Lama, tal vez. La gran tragedia de su muerte fue la pérdida de todas esas obras maestras que habría hecho en el futuro y no hizo. Porque desde su muerte nadie ha logrado llegar tan lejos como él llegó. Era un león, y todo el resto solo somos unos conejos.
P- ¿Por qué cree que todavía no ha surgido nadie capaz de recoger su testigo?
R- Porque hemos ido hacia atrás, como los cangrejos. Hoy en día los cineastas practican la autocensura, es vergonzoso. Y tan pronto como intentas rebelarte contra ese conformismo te conviertes en un apestado. Por eso ya no hago películas en Estados Unidos.
 
P- ¿Y qué hay de su conexión personal con Pasolini?
R- Su cine me corre por las venas. Si me sacas una muestra de sangre lo verás. Y sé qué tipo de persona era. Yo he recorrido las mismas calles de Roma, aunque no buscaba chicos sino drogas. Vi El Decamerón (1971) cuando era un jovencito y me volvió loco. Yo me había educado viendo películas como Ben- Hur y Espartaco, y de repente ver aquello fue una revelación acerca del tipo de películas que quería imaginarme haciendo. Y desde entonces mi pasión por él no ha hecho más que crecer. ¿Por qué? Esta película es mi intento de averiguarlo.
Nando Salvá – El Periódico
 
Notas sobre el guión
Este “Pasolini” de Abel Ferrara parte de un guión muy elaborado, porque buscábamos la manera de cómo hacer una historia sobre un mito del siglo XX, un personaje complejo y mayúsculo, durante sus últimos días de vida (desde las 00:30 horas del 31 de octubre hasta el 2 de noviembre de 1975) sin cometer el error de crear un film solo para nostálgicos y expertos en el gran poeta de Casarsa. Este Pasolini teníaque convertirse especialmente para los más jóvenes –Abel y yo mantuvimos constantemente este objetivo en mente durante las sesiones de guión y reescritura del mismo– en una película que no requiriera, antes de entrar en el cine, tener conocimiento previo de los detalles biográficos del personaje al queríamos reencarnar.
Al mismo tiempo, tenía que ser una película que no hiciera concesiones restrictivas ni didácticas, pero que revelase al público todos los temas controvertidos, experimentales y radicales de la última etapa de Pasolini.
Partimos de una documentación muy precisa acerca de su obra completa, habíamos estado reconstruyendo sus últimos días gracias a las entrevistas que realizamos con sus familiares y amigos cercanos (especialmente con sus primos Grazielle Chiarcossi y Nico Naldini, y con su profundamente amado amigo Ninetto Davoli), buscamos y encontramos documentos que pudieran probar todas sus declaraciones, interrogamos a la gente que poseía cierta información sobre su violenta muerte (desde Pino Pelosi al abogado Guido Calvi, hasta a los jueces de sus numerosos juicios o de las diferentes investigaciones) y además quisimos conocer el punto de vista de expertos sobre el artista Pasolini (como Walter Siti, Dacia Maraini, Virgillio Fantuzzi).
Mientras hacíamos todo esto, nos impusimos dos normas que debíamos seguir durante la elaboración del guión: respetar los hechos, que significaba tomar en cuenta los momentos verdaderos que Pasolini vivió durante sus últimas horas de vida y mostrar solo los trabajos que estaba creando a lo largo de esos días y que quedaron casi inacabados.
El guión final se ha convertido en un flujo narrativo que recuerda la técnica del acristalamiento usado en las pinturas –poniendo capas de colores de diferentes tonalidades, una encima de otra, y jugando con su transparencia con el fin de obtener un más intenso y, al mismo tiempo, brillante resultado–. De hecho, Ferrara ha superpuesto los hechos reales que acontecieron durante esas últimas horas y los personajes que tomaron parte en ellos, sobre el imaginario que emergía de los temas
que estaba desarrollando en aquel momento como algunos capítulos de su novela “Petrolio” (las notas 55, 97, 98) y varias partes de su guión “Porno–Teo–Kolossal” junto con las dos últimas entrevistas que ofreció, por una parte a la televisión francesa, y por otra, a Furio Colombo de La Stampa, en las que las controversias y las poéticas pasolinianas de su último periodo fueron revisadas. El diseño del decorado ha contribuido también a la reconstrucción psicológica del ambiente a través de los objetos, los libros, los diarios o las pintadas en los muros de la ciudad.
En cualquier caso, como ya se ha dicho con el ejemplo de los cristales, los niveles narrativos han sido entretejidos para dar una mayor fuerza e intensidad visual, y liberar la historia del estilo propio de una crónica y de su carácter documental de partida. El montaje de Fabio Nunziata ha completado este lapso de atención deseado por el director.
El guión fue escrito simultáneamente en inglés y en italiano, pasando de un lenguaje a otro, dependiendo de la situación. En algunas secuencias trabajamos, mano a mano, con Willem Dafoe, adaptando con su ayuda los diálogos italianos a frases en inglés o eligiendo, cuando estaba previsto que hablase en italiano en una escena, las palabras que pudieran expresar precisamente su interpretación de Pasolini. Al final, como hablamos de una producción internacional, la versión original está en inglés y un poquito en italiano en aquellas partes rodadas con sus amigos, mientras que en el estreno italiano se ha visto completamente en nuestro (hermoso) lenguaje.
Yo asistí al rodaje y continué modificando en varios momentos los diálogos con los actores –especialmente con Ninetto Davoli y Riccardo Scamarcio para las escenas de Porno -Teo –Kolossal–, cuando surgían nuevas ideas o cuando ellos veían a los personajes de un modo diferente. La reconstrucción del fondo de la historia fue un trabajo arduo, visitamos varias veces la hemeroteca de la Librería Nacional de Roma, buscando información que pudiera recrear el clima de la ciudad durante aquellos días, un ambiente bastante violento, que permitió el asesinato de Pasolini. También buscamos todos los documentos de las investigaciones criminales, leímos la información objetiva de las circunstancias del asesinato y estudiamos con gran atención el juicio principal de 1976, que a mis ojos queda, gracias a la relación con el eficiente Faustino Durante, como el estudio más fiable de este caso.
Pero repito que esto no constituye nada más que el trasfondo en el que el corazón de un gran poeta está latiendo en sus últimas horas y que ese latido se convirtió en el ritmo de nuestra película.
Maurizio Braucci