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LA ACADEMIA DE LAS MUSAS

Cine

LA ACADEMIA DE LAS MUSAS

CINE ESTRENO
Domingo, 24 Enero, 2016 - 17:30
Teatro el Albéitar ULE

Sesiones: 17:30 y 20:15 h.
 
Entradas (5 €): a partir de media hora antes de cada sesión en taquilla
50% de descuento: Miembros de la Comunidad Universitaria, previa presentación del carnet universitario y DNI
 
 
La academia de las musas
 
Ficha técnica
Director: José Luis Guerín
Guión: José Luis Guerín
Productora: Les Films de Orfeo / P.C. Guerín
Género: Drama
Año: 2015
Duración: 92 min.
País: España
Distribución en España: Los films de Orfeo
Calificación por edades: apta para todos los públicos
 
Ficha artística
Raffaele Pinto, Emanuela Forgetta, Rosa Delor Muns, Mireia Iniesta, Patricia Gil, Carolina LLacher, Juan Rubiño, Giulia Fedrigo, Giovanni Masia, Gavino Arca
Sinopsis
Un día, un profesor de filología se encuentra con que su mujer cuestiona y critica el enfoque pedagógico de las clases que imparte en la "Academia de las Musas" cuyo fin es regenerar el mundo a través de la poesía.
 
Premios
2015: Festival de Sevilla: Giraldillo de Oro a la Mejor película
 
Dice la crítica
 
Teoría (y práctica) del amor
Universidad de Barcelona. Un profesor italiano imparte una clase en un posgrado de Filología acerca de las musas y su influencia, particularmente en la Divina Comedia, de Dante. Sus alumnos, y sobre todo sus alumnas, interactúan mientras José Luis Guerín, creador de este fascinante experimento cinematográfico, los filma con realismo, sin alharacas formales. Con la misma naturalidad que llevó al director catalán a capturar la trascendente sencillez del discurso social en la vida del barrio de En construcción (2001), la cámara de La academia de las musas, su nuevo artefacto cultural, trasciende hasta el milagro. Porque la teoría del profesor, poco a poco, va pasando a la práctica: a través de conversaciones, de hechos, de miradas, de flirteos, de acciones. Allí donde la palabra puede pasar a ser palabrería. ¿Es un documental, una ficción? No importa, aunque dé la impresión de experimento documental que se vuelve ficción para dar respuesta práctica a sus teorías.
En esta insólita película sus criaturas reflexionan sobre el origen del amor, de la palabra y del concepto; sobre su posible ascendencia económica, alrededor del concepto de familia; sobre su probable fuente literaria ("El amor es una invención de los poetas"), y sobre la influencia del entorno natural. Unos hablan desde el púlpito (físico o mental), y otros ponen los puntos prácticos sobre las íes, sobre todo la esposa del profesor o el joven de Internet, cuando habla del amor (¿ficticio?) como utilización mutua basada en la necesidad. Y, aunque no se hable de ello, el lenguaje corporal acaba mandando: el de los ojos, el de las manos y la dirección del cuerpo. Es este el que nunca miente, el que va más allá del ensayo o del plan, el que es verdaderamente espontáneo en un entorno entre lo dulce y lo cruel. Y Guerín, con su seductor ejercicio cinematográfico, traspasa la pantalla. Hasta golpear al espectador.
Javier Ocaña – El País
 
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La academia de las musas 4
 
Otra divina comedia
La última película de José Luis Guerin puede tomarse como un juego lúdico en torno al amor, la poesía y la inspiración de las musas. También como una reflexión seria con momentos petulantes. Es un filme sobre ninfas y poetas, pero es, ante todo, un relato quebrado entre la ficción y la no ficción en la que una serie de personajes reales juegan a ser lo que no son, a ratos, y lo que son, en otros momentos.
La academia de las musas - Cartel
No es una estructura nueva en Guerin, gran practicante, junto a Isaki Lacuesta, de la zona intermedia entre documental y recreación desde los tiempos de Innisfree (1990). Lo que se adivina como una película sobre las relaciones entre profesor y alumnas durante un seminario del profesor Raffaele Pinto en torno al tema de las musas, se convierte gradualmente en una historia sobre las emociones y el aprendizaje, sobre los límites difusos entre amor e inspiración.
Guerin, con la complicidad de Pinto y del resto del reparto, empieza hablando del carácter de las musas a partir de Dante y “La divina comedia”. Y aunque incluye reflexiones aparentemente densas, severas, pesadas, sobre el arte y lo que le inspira, la validez de Dante hoy en día o la relación entre el creador y el objeto de su creación, su película va convirtiéndose poco a poco en otra divina comedia en el sentido etimológico del término. Es divina, por lo que propone, más allá de la razón del siglo XXI, y es comedia, por los vericuetos por los que transita con un sentido del humor que a veces no parece tal.
Difícil pues de catalogar tanto emotiva como genéricamente. Drama, comedia, ficción, documento, realidad, representación, poesía, exploración, recreación, transmutación, reflexión, catarsis artística, viaje, introspección, conocimiento… Cualquier concepto casa bien porque todos se adhieren de un modo u otro al filme a medida que el metraje avanza, desde las primeras clases (y enfrentamientos ideológicos entre Pinto y alguna de sus oyentes) hasta la conversación en un bar con reflejos de cristales acuosos entre la compañera del profesor y una de sus alumnas/amantes/musas, pasando por diálogos a dos bandas entre otras alumnas, reflexiones sobre la sintaxis poética, fugas de amor platónico, disquisiciones sobre la posibilidad del amor no físico a través de mails (¿la nueva poesía?), cantos sardos y leyendas sentimentales bajo el aura del mismísimo y dantesco infierno.
Quim Casas – Sensacine
 
 
Entrevista al director
Siempre ha habido mucha poesía en la filmografía de José Luis Guerín, uno de los grandes nombres del cine de autor europeo. La academia de las musas [+], cuya presentación mundial tiene lugar estos días en el Festival de Cine de Locarno, nace a partir de una clase de filosofía que imparte Raffaele Pinto, doctor de la Universidad de Barcelona. Con su habitual tono casi documental, el barcelonés muestra el diálogo a múltiples bandas que establece el profesor con sus alumnas y con su irónica esposa. En él hablan acerca del deseo, la palabra y el amor.
 
 
Guerín es el nombre más destacado de la nutrida lista de cineastas españoles que participan en varias de las secciones del certamen suizo, entre los que también figuran Mauro Herce, Xacio Baño y Lois Patiño. Su película se proyecta en la sección Signs of Life, que desde la pasada edición presenta un compendio de innovadores lenguajes y formas narrativas, creadas por nuevos talentos y nombres consagrados. Perspective Films se encarga de las ventas internacionales de la película de Guerín.
 
Cineuropa: ¿Hasta qué punto La academia de las musas entronca con algunos de sus proyectos anteriores, como En la ciudad de Sylvia [+] y la instalación fotográfica Las mujeres que no conocemos?
 
José Luis Guerín: Al hacer En la ciudad de Sylvia partí de una edición de La vida nueva de Dante que fue traducida y editada de forma maravillosa por Raffaele Pinto. Así es como nos conocimos. En aquella película apenas había diálogos y la musa no era un personaje en sí. Quizá en La academia de las musas, al estar basada en la palabra y con musas que son mujeres de carne y hueso, se muestra el reverso del mismo concepto. Es algo que todavía tengo que meditar, porque es una idea que me fue sugerida justo tras la proyección aquí en Locarno y ahora con tu pregunta. Pero sin duda algunas ideas que en ese momento gravitaban sin verbalizar ahora se discuten abiertamente entre los personajes de La academia de las musas.
 
Cineuropa: En la película vivimos una situación de espejo. Por un lado, las alumnas atienden a las palabras del profesor y, a la vez, nosotros los espectadores hacemos lo mismo desde la butaca con respecto a lo que usted desea expresar. ¿Existe en usted la misma necesidad de seducción a través del discurso que la que muestra su protagonista?
 
Guerín: Cualquier creador desea seducir con su discurso. El espectador se convierte de alguna manera en el estudiante que escucha. En la película, el profesor vampiriza a sus alumnas y luego es vampirizado por ellas. Hay una transacción de poder entre uno y otras. A mí me gusta siempre pensar que esa transacción también existe entre el espectador y mi trabajo, a partir de lo que se ve en pantalla.
 
Cineuropa: Suele celebrar que las nuevas tecnologías hayan abierto su campo expresivo. Ahora, además de rodar cine, usted crea obras para museos. Pero del mismo modo, el acceso a todo el cine posible desde internet o el DVD, ha generado abulia en un espectador que es más pasivo que antes.
 
Guerín: Además acaba perdiendo el deseo por el cine clásico. Recuerdo ese deseo de joven, porque era complicado que coincidiera en la filmoteca el clásico que deseaba ver. Que el cine fuera difícil lo hacía deseable. Yo hice innumerables viajes a París en una precariedad económica absoluta para ver títulos que no podía ver de otro modo. Hacía maratones como los que ahora se hacen en los festivales de cine, acudiendo de una sala a otra para ver cinco filmes al día. Ahora que los estudiantes de cine lo tienen todo a su alcance, ni conocen ni tienen curiosidad por conocer muchos de esos títulos. A veces, la cultura gratuita es un error, porque le resta un valor a la obra y se pierde el deseo.
 
Cineuropa: La primera vez que vio una película, siendo niño, ya deseó hacer cine. Casi con toda seguridad fue un filme que nada tiene que ver con el cine que hace usted.
 
Guerín: Fue Blancanieves de Disney y me impactó la pesadilla del bosque con árboles antropomórficos que intentan atraparla. Estaba muy bien hecha y era aterradora, con referencias al expresionismo alemán. Mi amigo y admirado Víctor Erice tiene una bella teoría en la que me reconozco: casi todos los cinéfilos hemos tenido un primer encuentro con el cine que ha sido una herida, un shock próximo al miedo o a un desgarro interior. Esa herida solo se ha curado viendo otras películas.
 
Cineuropa: Luis Miñarro, productor de alguno de sus trabajos, dijo (leer aquí) que quizá deje de ser productor por las dificultades a las que se enfrenta a la hora de sacar adelante el tipo de cine que ustedes hacen.
 
Guerín: Nuestra forma de hacer cine no es la hegemónica en España ni el que cuidan las instituciones. La academia de las musas no cuenta con ni un céntimo de ayuda del país, ni siquiera para el billete con el que acudir a Locarno. No quiero ser cineasta llorón, porque tampoco pedí ninguna ayuda para hacerla. Pensé que solo era posible realizarla sin tener que rendir cuentas a nadie. Es una película producto de la crisis, así que mi respuesta fue rodarla con mi pequeña cámara y los instrumentos a mi alcance. Es una decisión que también tiene algo de gesto político. Estamos en una situación de pugna, pero la creación valiosa nunca ha estado en una situación de confort.
 
Cineuropa: De hecho, en los últimos tiempos, en los festivales reinan las filmografías de países como Grecia, Rusia o México.
 
Guerín: Es cierto. Antes yo mantenía que no tenía sentido hablar del cine en términos de nacionalidades, porque lo aplicaba mucho a los países de la Europa cómoda, donde ya los cineastas no se agrupan ni crean manifiestos comunes como ocurría en los 60. Por eso no me gusta que me programen en ciclos de cine español o catalán. Pero en cambio, en países como los que mencionas y otros con circunstancias singulares, como el cine iraní de hace 20 años o el cine filipino que nace ahora, sí tiene sentido evaluarlo de esa forma.
 
Cineuropa: El director artístico de Locarno, Carlo Chatrian, dijo al principio de esta edición que el circuito de festivales como este pueden ayudar a la supervivencia de los cineastas independientes.
 
Guerín: En especial entre los más jóvenes, como es el caso de las otras producciones españolas que concurren este año aquí. Incluso si sus países les ofrecen algún tipo de ayuda, será a cambio de acudir a lugares como Locarno. En ese sentido, el festival tiene una responsabilidad incluso política. Yo estuve aquí con mi primera película en los años 80. Es un festival especialmente sensible al cine joven, que sabe arriesgar y con un perfil muy marcado, como Viena o Rotterdam. El programador ahora tiene una responsabilidad mucho mayor que antes, porque cualquiera puede hacer una película con sus propios medios. Necesitamos más que nunca una síntesis. Elegir entre miles de opciones lo que merece ser contemplado es algo decisivo, porque ahí se está creando el canon de autor.
 
Héctor Llanos Martínez - Cineuropa