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EL BAILARÍN DEL DESIERTO

Cine

EL BAILARÍN DEL DESIERTO

CINE ESTRENO
Domingo, 31 Enero, 2016 - 17:30
Teatro el Albéitar ULE

Sesiones: 17:30 y 20:15 h.
 
Entradas (5 €): a partir de media hora antes de cada sesión en taquilla
50% de descuento: Miembros de la Comunidad Universitaria, previa presentación del carnet universitario y DNI
 
 
NOTA INFORMATIVA:  La película prevista para este Domingo 31  "TECHO Y COMIDA"  ha tenido que SER SUSTITUÍDA POR:
 
 
EL BAILARÍN DEL DESIERTO
 
Título original: Desert Dancer
 
Ficha técnica
Director: Richard Raymond
Guión: Jon Croker (Biográfico: Afshin Ghaffarian)
Música: Benjamin Wallfisch
Fotografía: Carlos Catalán
Productora: Relativity / CrossDay Productions Ltd.
Género: Drama / Basado en hechos reales / Ballet
Año: 2015
Duración: 98 min.
País: Reino Unido
Distribución en España: Betta Pictures
Calificación por edades: no recomendada para menores de 16 años
 
Ficha artística
Freida Pinto, Reece Ritchie, Nazanin Boniadi, Tom Cullen, Marama Corlett, Simon Kassianides, Akin Gazi, Makram Khoury, Davood Ghadami, Tolga Safer, Mourad Zaoui, Neet Mohan
 
Sinopsis
Basada en una historia real que narra cómo Afshin Ghaffarian arriesgó todo en el año 2009 para formar una compañia de danza en su país natal, Irán, en medio de los conflictos políticos, las elecciones presidenciales de aquél año y desafiando la prohibición que rige en el país sobre el baile.
 
Dice la crítica
 
Al final, es difícil saber si ver El bailarín del desierto en términos optimistas o pesimistas. Los jóvenes, sobre todo, quieren ser libres, pero por otro lado tienen todo el poder. Tener YouTube de su lado sin duda ayuda (…).”
Mick LaSalle - San Francisco Chronicle
 
Las danzas poderosamente coreografiadas también abordan la idea de que la visión artística es un potente antídoto contra la represión.
Mary Houlihan - Chicago Sun-Times
 
El bailarín del desierto es un drama de protesta convencional, pero ofrece muchos momentos mágicos – especialmente cuando sus co-estrellas Freida Pinto y Reece Ritchie realizan rutinas sinuosas. O simplemente la mirada en los ojos del otro.
Graham Fuller - New York Daily News
 
El bailarín del desierto explora aspectos fascinantes de la actual Irán, pero sufre enormemente de las tendencias simplistas y sentimentales.”
Andy Webster - New York Times
 
La película juega muy segura sobre su narrativa. Afortunadamente, al igual que sus personajes, es más audaz cuando está en movimiento.
Alan Scherstuhl - Village Voice
 
Lo que importa del filme es el espectacular trabajo de Akram Khan, creador de secuencias como el tuteo coreográfico con la arena del desierto.
J.C. Cinemanía
 
El bailarín del desierto trafica con el tipo de arquetipos de espíritu rebelde de la juventud que ha hecho las películas de baile durante décadas.
Scott Foundas - Variety
 
El Nuréyev iraní
Biopic bastante libre de Afshin Ghaffarian, el Nuréyev iraní, pues se trata de un genio de la danza que tuvo que pedir asilo político fuera de su país. El cineasta británico Richard Raymond, debutante en el largometraje, se ha mantenido fiel a la esencia del personaje, aunque se ha tomado muchas licencias en el desarrollo de la historia, para subrayar el dramatismo.
Desde muy pequeño, Ghaffarian aprende que no puede bailar libremente, pues la policía de la moral en Irán lo considera una grave ofensa a Dios. Decide montar un grupo de danza clandestino con jóvenes amigos, al que se incorpora Elaheh, una joven que hace gala de una técnica extraordinaria, que le transmitió su madre, bailarina antes de la revolución, pero que tiene problemas con las drogas. Durante las protestas de 2009, tras unas elecciones presidenciales polémicas y discutibles, Ghaffarian y los suyos deciden montar una representación con público, arriesgándose notablemente, pero en medio del desierto.
Cuenta con un grupo de jóvenes protagonistas bastante competentes, casi desconocidos, salvo en el caso de Freida Pinto (Slumdog Millionaire), extraordinaria como la joven más frágil. La historia está rodada con cierta eficacia, y transmite ideas positivas, como la importancia de luchar en aras de la libertad y la consecución de los sueños. Lo mejor, las secuencias de danza, dirigidas con sensibilidad y buen gusto.
Pero abusa de los pasajes edulcorados, mientras que su descripción de Irán resulta un tanto estereotipada. Por ejemplo, el hermano de uno de los personajes centrales, policía de la moral, parece un cliché de villano de opereta. No todo resulta creíble pues los personajes hablan de sus proyectos secretos en voz alta en una cafetería, por lo que resulta fácil seguirles e incorporarse al club.
DeCine21
 
Danza ilegal
En Irán, donde la danza es ilegal, Afshin Ghaffarian es un hombre dispuesto a todo por su deseo de ser bailarín. Con Youtube como maestro, el joven crea un grupo clandestino de baile con sus compañeros de Universidad. A medida que sus habilidades crecen, Afshin y el resto organizarán una actuación secreta en medio del desierto. En la lucha por sus derechos y libertades, deberán luchar contra la represión de su país hasta el punto de poner en peligro su propia vida para cumplir sus sueños. El cortometrajista Richard Raymond debuta en la dirección de un largometraje con El bailarín del desierto, una cinta que nos lleva hasta el Irán de 2009, marcado por las protestas contra el régimen del país. En este contexto, el director nos cuenta la historia real de Ashin Ghaffarian, cuyo sueño por convertirse en bailarín y coreógrafo le llevó a crear una compañía clandestina de danza en su país y a exiliarse cinco años a París para evitar ser ejecutado por ello. A través de su relato, Raymond compone una cinta sobre la lucha por la libertad a través del arte de la danza. Para dar vida a la inspiradora historia de El bailarín del desierto, Raymond recurre a un elenco formado por jóvenes y experimentados actores, como Reece Ritchie (Hércules (2014)) y Freida Pinto (Immortals), que se convierten en la pareja protagonista. Les acompañan los televisivos Tom Cullen (Downton Abbey) y Nazanin Boniadi (Homeland), como sus compañeros en la compañía de danza. Para prepararse para las espectaculares secuencias de baile, todos los actores llevaron a cabo un exhaustivo entrenamiento en diferentes estilos de danza.
20minutos
 
Valor y coraje en el Oriente Medio
¿Recuerdan la fábula de los altramuces? Era aquella en la que Patronio le contaba al Conde Lucanor sobre un hombre que lamentaba su reciente pobreza comiendo altramuces hasta que se dio la vuelta y vio que otro más pobre que él comía las cáscaras que él tiraba.
Viene a cuento de este filme, en el que el maltratado sur de Europa se puede ver para observar que en otros lares del mundo las cosas están mucho peor, como se estaba por aquí hace años y a los que se amenaza con volver en cuanto nos descuidemos. Raymond habla de Irán y de cómo el fanatismo reina hasta prohibir cualquier expresión de arte, y sobre todo el baile. Prohibido todo eso que suene a cultura y que pueda hacer despertar al pueblo, así los de arriba podrán seguir campando por sus respetos llenándose los bolsillos. Es decir, la historia de siempre con los totalitarismos.
Aquí, todo es muy convencional, pero también muy entrañable, tierno pero a la vez rebelde. Habla de cómo hubo un tiempo aquí y hay un tiempo allí en el que la gente era capaz de rebelarse contra la tiranía, de levantarse y, echándole muchos redaños, valor y coraje, lo arriesgaban todo con tal de poder expresarse, incluso de irse al desierto a bailar ante veinte valientes tan hambrientos de arte como ellos.
Es cierto que no hay nada nuevo en el filme, que todo sigue las líneas comunes de esta clase de proyectos: los de abajo rebelándose contra los de arriba, sacando la cara para que se la partan, pero Raymond ha rodado con mimo, con gran complicidad y con mucha épica, enseñando al mundo que siempre hay una salida, aunque esta vez sea en Francia y no en el propio Irán porque aquello se ha puesto imposible.
José Manuel Cuellar – ABC
 
Bailando a voces contra la injusticia
Hay ocasiones en las que el cine sirve para denunciar la vulneración de derechos en la vida real y para criticar ciertos regímenes políticos que atentan con sus leyes contra principios básicos del ser humano. Pride este año ya incidió en este tema y El bailarín del desierto, otra película inglesa, continua la idea desarrollándola a través de la danza. La historia de Afshin Ghaffarian ocurrió de verdad, no es inventada. Irán era un país que estaba anclado en el pasado cuando él era solo un niño. El gobierno no dejaba que nadie bailara en público. No es la ciudad de Footloose pero lo parece, la religión no deja que la gente pueda expresar sus sentimientos libremente. Bajo este clima de crispación y represión a partes iguales, el joven Afshin asiste a una escuela un tanto especial donde se valora el arte y las expresiones que la religión iraní prohibía.
Un profesor decide ir más allá y decide  potenciar esta innata curiosidad por la danza  hasta su juventud cuando ingresa en la universidad en 2009. Son unos años de crisis política con prontas elecciones. En la universidad toma contacto con la vanguardia más moderna del campus y animado por sus nuevos amigos, decide montar con estos un grupo de baile, teniendo que ensayar clandestinamente en un lugar en condiciones deplorables pero al menos es libre para expresar todo aquello que piensa y siente. Al grupo llega un día una bailarina, una excepcional Freida Pinto que sorprende a todos con una prueba de admisión colosal que llama la atención de Afshin. No solo eso sino que a partir de ese momento pondrá patas arriba su mundo despertando en él sentimientos que hasta ese día se encontraban hibernando. Es el momento para que el amor, la amistad y la danza se den la mano en una coreografía grupal que lucha contra la injusticia, la intolerancia y otros peligros como la misma droga a la que aquí se le hace un feroz ataque ya que esta es la culpable de asesinar el talento puro del ser humano.
El bailarín del desierto orbita alrededor del planeta arte representado en los bellos movimientos que ejecutan los protagonistas cuando bailan durante todo el metraje ya sea en la universidad o en el desierto donde se desplazan para mostrar sin miedo y a escondidas todo lo que han aprendido. Richard Raymond, director de la película, da gran importancia a la música en todo el film al igual que la fotografía con unas instantáneas del virginal desierto maravillosas. Aviso a navegantes: Si la escena de final de La familia Belier les emocionó no se pierdan la última exhibición con público del protagonista en suelo europeo en la que ejecuta una actuación estelar denunciando a voces pero sin palabras la situación de su país, un lugar que había atentado contra su vida por unas absurdas prohibiciones vestidas con el manto del desconocimiento.
Lejos de las propuestas americanas de baile-espectáculo tipo Step Up, El bailarín del desierto se convierte en algo mucho más serio convirtiéndose en una crítica social y política nada velada, una buena opción en la cartelera veraniega plagada de blockbusters y demás películas de usar y tirar.
Pablo Parrilla – Cine en serio