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Magical Girl

Cine

Magical Girl

CINE ESTRENO
Domingo, 8 Febrero, 2015 - 17:30
Teatro el Albéitar ULE

Sesiones: 17:30 y 20:15 h.
 
Entradas (5 €): a partir de media hora antes de cada sesión en taquilla
 
50% de descuento: Miembros de la Comunidad Universitaria, previa presentación del carnet universitario y DNI

 
Ficha técnica
Año: 2014
Duración: 127 min.
País: España
Director: Carlos Vermut
Guión: Carlos Vermut
Fotografía: Santiago Racaj
 
Ficha artística
Luis Bermejo, José Sacristán, Bárbara Lennie, Lucía Pollán, Israel Elejalde, Alberto Chaves, Teresa Soria Ruano, Miquel Insúa, Elisabet Gelabert
Productora: Aquí y Allí Films / Canal+ España
Género: Drama / Crimen / Neo-noir
 
Sinopsis
Luis, un profesor de literatura en paro, trata de hacer realidad el último deseo de su hija Alicia, una niña de 12 años, que padece un cáncer terminal: tener el vestido oficial de la serie japonesa de dibujos animados "Mágical Girl Yukiko". El elevado precio del vestido llevará a Luis a poner en marcha una insólita y oscura cadena de chantajes. En estas circunstancias, conoce a Bárbara, una atractiva joven que sufre trastornos mentales, y a Damián, un profesor retirado con un tormentoso pasado. Los tres quedarán atrapados en una oscura red, en la que instinto y razón entran en conflicto.
 
Premios
2014: Premios Goya: 7 nominaciones incluyendo Mejor película
2014: Festival de San Sebastián: Concha de oro (mejor película) y Mejor director
 
 
El pederasta y la niña de fuego
Un padre en el paro cuya hija tiene leucemia. Un viejo pederasta que trata de integrarse en la sociedad tras salir de prisión. Una joven con un trastorno bipolar que, además, tiene tendencias sadomasoquistas. Ese es el mapa de personajes que protagoniza Magical Girl, el segundo largometraje del cineasta y autor de cómics Carlos Vermut, quien ya nos volara la cabeza a propios y extraños con su primera obra: la superheroica Diamond Flash (2011). Rodada con mayor presupuesto y con una estilización narrativa tan absorbente como fascinante, Magical Girl supone un paso de gigante en la obra del autor madrileño. No en vano estamos ante una de las películas más impactantes que ha dado el cine español de los últimos años.
No es fácil encuadrar a Vermut como cineasta. Autor poseedor de un mundo propio tan hermético como absorbente, su mirada parece beber más de su instinto que de cualquier referencia cinematográfica previa. Se pueden trazar apuestas, claro: la perversión de Luis Buñuel, el costumbrismo vintage de Pedro Almodóvar, el extrañamiento de las formas del Carlos Saura de los 70,  la violencia soterrada del Fernando Fernán Gómez de El extraño viaje (1964)... en el fondo tanto da, puesto que la impresión que deja su obra es de una autenticidad prácticamente insultante. Un quiebro de cadera a todos los que creíamos que ya lo habíamos visto todo.
En Magical Girl serpentean las vías argumentales. Tres personajes-enigma en tres laberintos vitales destinados a encontrarse una tormenta perfecta de terrores psicológicos y pesadillas incurables. Vermut planea sobre el horror cotidiano sublimando el patetismo afín a todo ser humano de forma tan certera que parece un cruce eléctrico entre Daniel Clowes y Charles Burns (también de Chris Ware, aunque el director reconoce no haber leído nada del autor de “Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo”). Un desvarío perfectamente controlado que alcanza cotas de intensidad tan inquietantes como desasosegantes -ahí hay algo de David Lynch, también-. Todo ello salpicado de un humor negro que casi podría convertir la película en una comedia clorhídrica, donde uno no sabe si es lícito reírse o no ante lo bizarro de las situaciones.
Normal que uno salga de ver la película tan asombrado como desencajado. Con la sensación de haber sido vapuleado por una obra incontestable, que lanza hacia el futuro a un realizador del que ya nunca dejaremos de hablar. Es lo que tienen las obras maestras: están aquí para cambiar nuestro mundo. Y a fe cierta que Magical Girl lo es.
Alejandro G.Calvo - SensaCine
 
 
Carlos Vermut (director y guionista)
Estudió Ilustración en la Escuela de Arte número diez de Madrid, empezando a hacer sus primeros trabajos como ilustrador en El Mundo. Tras ganar el premio Injuve de cómic en el 2006, publicó su primer cómic en solitario, El banyán rojo, que obtuvo cuatro nominaciones en el 25º Salón Internacional del Cómic de Barcelona.
En los años posteriores completó Psicosoda, un recopilatorio de historias cortas y Plutón BRB Nero, la venganza de Maripili, cómic basado en la serie de televisión homónima de Álex de la Iglesia.
En 2008, trabajó como creador de la serie de televisión Jelly Jamm, de TVE. Al año siguiente, ganó la VII edición del Notodofilmfest con su cortometraje Maquetas, el cual fue muy bien recibido por la crítica. Ese mismo año realizó su segundo cortometraje: Michirones.
Posteriormente en el 2010 comenzó a escribir el guion de su primer largometraje, Diamond Flash. Envió el guion a varias productoras y tras no recibir respuesta alguna,
en 2011 creó la productora Psicosoda Films y lanzó Diamond Flash de manera independiente. La película se costeó con el dinero que Carlos Vermut ganó por los derechos de explotación de la serie Jelly Jamm. La película se estrenó directamente online el 8 de junio en la plataforma de cine online Filmin. El mismo día del estreno fue trendic topic en España y fue la película más vista en el portal de cine online durante dos semanas. Diamond Flash tuvo una gran acogida por la crítica y la revista Caimán, cuadernos de cine la eligió como una de las dos mejores películas españolas de 2012, junto a Blancanieves de Pablo Berger.
En 2012 escribe y dirige el cortometraje de humor negro Don Pepe Popi con los humoristas Venga Monjas como protagonistas y publica Cosmic Dragon, cómic donde se homenajea y se da una vuelta de tuerca a la serie japonesa Dragon Ball, de la cual Vermut se ha confesado en varias ocasiones gran seguidor.
 
 
Notas del director
Conflicto dramático - Comencé a pensar en la historia que acabaría convirtiéndose en el guión de Magical Girl poco después de estrenar mi primera película, Diamond Flash en el festival de Sitges. Tenía claro que quería hacer una película de planteamiento sencillo, giros marcados y un revestimiento complejo. La trama no debería suponer un conflicto a la hora de que el espectador se enfrentase a la película pero debería tener la sensación de que el tratamiento era complejo. Esa sensación, esa separación de la forma y el fondo la llevé a cabo otorgando cierta sencillez a la trama que detona la historia y delegando la complejidad en los personajes. De ese modo, la trama y los personajes crecen de la mano y no por separado. La trama es lo que es porque lo personajes toman las decisiones que toman, y los personajes crecen de esa manera porque la trama les pone en esa tesitura.
Es bastante común que en el cine de género moderno la trama funcione de manera independiente a los personajes, siendo estos meros títeres que materializan una idea del guionista. Si se nos ocurre la idea de un asesino que utiliza poderes mentales y viaja de cuerpo en cuerpo para cometer sus crímenes, inventaremos un giro final y los personajes serán instrumentos para llegar hasta esa idea, hasta ese giro final.
En Magical Girl, como sucede, por ejemplo, en el más reciente cine coreano de género, los personajes y la trama son inseparables. Un hombre es encerrado en una misteriosa habitación durante quince años por su pasado (Old Boy). Una madre investiga la sospechosa acusación de asesinato que pesa sobre su hijo deficiente (Mother). Una familia se une para derrotar a un monstruo salido del río (The Host). En estos tres casos se utilizan los códigos del cine de género para hablar de los personajes, y se utilizan los personajes para hablar de la venganza, del amor incondicional o de la figura de la familia. Este ejercicio ha llevado al cine coreano a ser el más vanguardista del mundo, triunfando en los más prestigiosos festivales internacionales, sin dar la espalda a la taquilla.
Magical Girl utiliza una cadena de chantajes, elemento clásico del cine negro, para hablar del amor, el deseo, la obsesión y la relación del ser humano con su lado más oscuro: el eterno conflicto del alma humana en lucha contra sus enemigos.
Tratamiento visual - Del mismo modo que a nivel argumental existe una negociación entre la trama y los personajes, a nivel visual se debe conseguir una harmonía entre lo ficticio y lo real. De ese modo, habría que huir de una estética excesivamente artificiosa observando dónde reside la belleza de lo que nos rodea y centrándonos en ella. Buscar el lado más cinematográfico de nuestro entorno para buscar una estética personal evitando huir, incluso, de lo castizo.
El contraste entre el mundo del manga y el anime, colorido, barroco, dulce e inofensivo, debe entrar en un conflicto interesante con los bares de barrio, los jamones colgados, las botellas de DYC medio vacías, las casas de extrarradio. Porque en el mundo, a diario, conviven todas esas cosas y lo interesante es observarlas.
La cinematografía de directores como Alex de la Iglesia, Pedro Almodóvar o los hermanos Coen juegan esa baza, combinando los elementos más característicos de su cultura convirtiendo lo cotidiano en exótico.
Motivaciones - Durante una escena de Magical Girl el personaje de Olivia explica por qué en España la tauromaquia sigue teniendo aceptación entre la población. España es un país que no ha resuelto su conflicto entre lo emocional y lo racional y de ahí su fascinación ante la representación de la lucha entre el instinto y la razón que suponen los toros.
Magical Girl nace de la obsesión entre esa lucha que, en mayor o menor medida está latente en cada ser humano y nos convierte en seres en eterno conflicto.
En cierta medida, quería servirme de los medios que me ofrece la narrativa cinematográfica para poder hablar de ello. El cine es un medio, un instrumento para hablar de aquello que hace que el arte tenga sentido: El ser humano.
 
Bárbara Lennie (Bárbara)
Interpreta a Bárbara, una atractiva y misteriosa joven con desequilibrios mentales que lucha por curar las heridas de su pasado.
Bárbara Lennie ha trabajado con los directores más interesantes del panorama nacional. Fue nominada a los premios Goya como mejor actriz revelación en 2005 gracias a su interpretación en Obaba.
 
José Sacristán (Damián)
Interpreta a Damián, un profesor de matemáticas cuyas cuentas se ven alteradas
por un número en forma de mujer.
José Sacristán es un consagrado actor español que inició su carrera profesional como actor en el año 1960 en la compañía titular del Teatro Infanta Isabel de Madrid. En 1965 rueda su primera película, simultaneando desde entonces cine teatro y TV.
Cuenta con una filmografía de más de 120 títulos como actor y tres como director. A lo largo de los años ha trabajado a las órdenes de directores como Adolfo Aristarain, Fernando Fernán Gómez, Luis García Berlanga, Gonzalo Suárez, Pedro Olea, Jose Luis Garci, Francisco Regueiro, Pilar Miró, Eloy de la Iglesia, Roberto Bodegas, Manuel G. Aragón, Pedro Lazaga, Mariano Ozores, Jordi Grau y José Mª González Sinde, entre otros. Su talento ha sido numerosas veces galardonado, destacando el Goya a mejor actor en 2013 por su papel en El muerto y ser feliz.